martes, 16 de julio de 2019

viernes, 12 de julio de 2019

miércoles, 3 de julio de 2019

Salidas primer trimestre 2019/20

  • 5 octubre: Muxivén (nivel 2/3 ascensión)
  • 19 octubre: Lago Ausente (nivel 2/3 ascensión)
  • 2 noviembre: S. Isidro - Wamba - Ubales - Caleao (nivel 2 travesía)
  • 16 noviembre: La Cubilla - Bosque Valgrande - Pajares (nivel 2 travesía)
  • 30 noviembre: Corao - Lagos de Covadonga (nivel 3 travesía)
  • 14 diciembre: Pico Tres Concejos (nivel 2/3 ascensión)
Hacemos parón veraniego, pero volveremos en breve. Con más montañas.
Hasta pronto...

martes, 2 de julio de 2019

lunes, 1 de julio de 2019

viernes, 28 de junio de 2019

miércoles, 19 de junio de 2019

martes, 28 de mayo de 2019

El Pierzu (25 mayo 2019)

El Pierzu (1552 m)

COPLILLAS DEL PIERZU

Aunque confundirme puedas
montañero y buen amigo,
no me llames picu Pienzu:
el Pierzu soy, sé testigo.

Con erre me bautizaron
pastores y caminantes.
En el nombre muy cercanos,
en el mapa muy distantes.

Por la cruz del otro verás
Colunga, la Isla y nuestro mar.
Nunca lo contemplaré yo
anclado aquí a este lugar.

Que no soy muy de presumir,
mas te hablo con franqueza:
de comparar no gusto pero
luzco una muy gran belleza.

Dejando Cangas y su puente,
el río Sella has de cruzar.
Lejos, entre grandes rocas,
me hallarás en Ponga: mi hogar.

Tiatordos y Peña Ten.
Peloño, Beleño y Sellaño.
Los Picos y Peña Santa.
Es mi vista año tras año.

El escenario más hermoso
del que no me puedo mover.
Dichoso tú, que sí puedes
otros parajes perdidos ver.

Ni ya joven ni muy viejo,
visto canas en invierno.
En mayo con su luz me siento
alegre, vivo, moderno.

Vente, vente, aproxímate
si curiosidad tú tienes.
Pero... ¿Y ese griterío?
Eras uno, ¿Y en grupo vienes?

¡Ah! Ya sé quiénes sois.
Charlar tranquilo quería
y a traer este alboroto,
la Universidad os envía.

Bienvenidos pues y sabed
que aunque amigos os considere,
mi paz robáis, me retraigo
y la niebla se me adhiere.

Subid desde la Llomena,
alta collada y las pisadas,
divisad los lagos, subid
hasta mis verdes majadas.

Ahora un respiro, un trago,
y a rodear el piornal.
Al pasar la arista a mi cumbre
sentid el sol primaveral.

Comed aquí montañeros,
así aliviáis mi soledad.
Al resguardo de los vientos,
¡Mi pena y nostalgia ahogad!

¿Ya bajáis? ¿Tan pronto? ¡Adiós!
Disfrutad mientras aún podáis
de estas tardes de juventud
mientras el momento esquiváis.

Triste quedo aquí y solo,
solo en mis tiempos tardíos.
Y espero veros de nuevo
otro mayo, amigos míos.

Foz de la Escalada y Taranes
Peña Salón
Tiatordos entre las nubes
Fin de temporada, ¡hasta siempre amigos!

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lunes, 27 de mayo de 2019

viernes, 24 de mayo de 2019

miércoles, 22 de mayo de 2019

jueves, 16 de mayo de 2019

martes, 14 de mayo de 2019

Pico Ausente (11 mayo 2019)

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

                  Pablo Neruda - Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Ausencias ausencias. Todos echamos de menos a alguien: si me faltas tú, yo no soy nadie. Hay brillos en presente, y aun otros más fuertes en ausente. Hoy nos falta el jefe, ¿dó estás tú, que no te puedo ver? ¿dó estás tú, si no es en mi mente? Los espacios ubicuos llenados por el vacío no se pueden ocupar. De eso se trata, de rellenar huecos, en la cabeza, en el corazón, en el alma. Y en el estómago, claro. Con un agujero en esa zona, es imposible pensar con claridad y tener buenos humores. Desayunemos algo en el Jeyro, luego ya nos ocuparemos de nuestros asuntos.

Pico Ausente (2041 m)

Reliquias de un glaciar ausente: el lago homónimo

Y aunque me digan el mote
de ausente y de renegada,
me las tuve y me las tengo
todavía, todavía,
y me sigue su mirada.

                      Gabriela Mistral - Montañas mías
 
Nos lanzamos a la carrera por el valle de Aller, desde Felechosa a la Raya, trepando el puerto de San Isidro. Curva tras curva, y otra curva más, los intestinos empiezan a bailar. Nos tapa la sombra del Pico Torres, que atrapa una espesa nube esta mañana de sábado. ¿Despejará? ¿Veremos el sol y el azul? Sí, seguro que sí. Buscamos siempre horizontes perdidos. Y también lo prefieren los fabricantes de crema solar, de algo tienen que comer. Cremita para la piel, cremita para las heridas. La más rica miel. Fríos sudores en las axilas y en las sienes, transpiraciones excesivas. Palpitaciones en el corazón: nos ponemos en marcha a través de esmeraldas praderías en la estación de esquí. Rodeados por este paisaje, el día puede ser memorable.

Pico Torres (2100 m), algo tímido esta mañana, no se quiere desnudar

Mar esmeralda a nuestros pies, grises y blancos en las cumbres, celeste en las alturas

Si soy el roble con el viento en guerra,
¿cómo viví con la raíz ausente?
¿Cómo se puede florecer sin tierra?

                   Alfonso Camín - Cuando retorno

Seguimos vuestra pista, vuestras huellas por los neveros. Persiguiendo a seres que no existen, pero que habitan en las montañas, abren caminos y rutas. Se alimentan de maná y de algún excursionista despistado. Les ofrecemos pistachos sin sal, pero no aparecen. Creo que hoy no los veremos, pero viven cerca del lago. Bajan a los bares luego. Primera parada a la vista del lago, la cumbre justo encima. ¿Ella le da el nombre a él? ¿O él a ella? Jugamos a la cabrilla. En la masa de agua del Ausente rebotan piedras: un, dos, tres... hasta diez saltos. Mejóralo si puedes. El periplo se vuelve inclinado, atraviesa neveros y sube cresteando. Tomamos la vía más corta, y recortamos la crestería que sube directa a la Peña de Requejines.

Cresteando, sudando, blasfemando...

Peña de Requejines (2026 m), poblada de diversa fauna caprina

Cada vez más ausente.
Como si un tren lejano
recorriera mi cuerpo.
Como si un negro barco
negro.

           Miguel Hernández - Cancionero y romancero de ausencias

El aire es frío pero el sol castiga, las nubes hace tiempo que ya nos dejaron. Vamos a por la segunda cumbre, está sólo a unos cientos de metros. Si te quedas aquí, no sales en la foto. Y es verdad. A esta altitud, rodeados de silencio y de puro cielo, nos vamos ausentando en nuestros propios pensamientos. El tiempo parece detenerse aquí, el mundo y sus preocupaciones están lejanos. Quedarse aquí para siempre o volver al ruido. Quién pudiera. Damos la vuelta y comemos a la sombra del viento, disfrutando cada bocado y cada siesta. Todo es perfecto, aquí y ahora. Ni cinco minutos antes, ni cinco minutos después. Ahora.

Soberbio e infinito sosiego

En la cima del Ausente. Caras (y corazones) felices. Algún ausente

Si tú te vas,
yo me quedo ausente.

Nada ya importa.
Ni el mundo rugiente.
Nada. Ni la risa,
ni mi vida o la muerte.

Si tú te vas,
yo me pierdo entre la gente.

Las siestas en las cumbres soleadas son las mejores siestas. Se limpian los pulmones, y se limpia el alma. Medio despiertos empezamos el camino de regreso, recorriendo una bella canal que nos lleva al inicio: la pista de los seres ausentados, rumbo a la estación de esquí. Verdes prados y cielos abiertos. Vayamos a la espicha de la noche. Siempre queremos más y más de todo esto.

Canal y descenso oblicuo entre grandes agujas afiladas

No se puede, o no se debe, poner puertas al campo

Nos vemos en la última parada de la temporada.

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lunes, 13 de mayo de 2019

viernes, 10 de mayo de 2019

miércoles, 8 de mayo de 2019

La Peral - Pola de Somiedo (27 abril 2019)

Algún dios enfurecido o una diosa madre creadora idearon el Shangri-La, el último paraíso en la Tierra, en medio del territorio astur, y le dieron el nombre de Somiedo. Si los Picos representan la esterilidad mineral hecha de piedra caliza y nieve, y si los bosques de Muniellos o de Redes son pura exuberancia forestal, Somiedo lo tiene todo, uno y lo otro. Y más todavía.

Somiedo. Sin más ni menos.

Fértiles vegas y fincas en el fondo de los valles, pintorescos pueblos con casitas, algunas de tejados negruzcos de pizarra, otras de térreas tejas, densos y antiguos bosques que se aferran a las inclinadas laderas (y que están habitados por diversos seres -algunos reales y otros mitológicos-), lejanas brañas ensoñadas, salpicadas de algunos teitos, afiladas y elegantes cumbres que pugnan por alcanzar los más altos techos verticales. Como las esbeltas torres de una catedral gótica, deseando alcanzar el cielo, sabiéndose poseedoras de la belleza inmortal de este templo natural.

Si esto te parece hermoso, imagina verlo en directo.

Somiedo. Esdrújula palabra que hay que decir más. Sin miedo. Dila en alto. So-mie-do. Muy bien. Tenemos unos cuantos paraísos al alcance de la mano, y hoy nos adentramos en uno de ellos. Aunque sea de forma temporal y se nos expulse al final del día. Nada es eterno, todo es pasajero. Y como breves pasajeros que somos de este viaje, no queremos perdernos ni un detalle: nos frotamos los ojos a la vista de este paisaje. Nada quedará de nosotros pero este lugar perdurará. O eso espero. Haz fotos y algún selfie al menos.

Un turista madrileño intentó hacerse un selfie con un oso. Y no es broma. Si hay que hacer postureo, se posturea. Lo necesario es dejar constancia en las redes sociales -virtuales-. Lo demás es contingente, salvo algunas cosas que por no poder ser otra cosa, son imposibles.

La Peral. No la del queso. Hay varios lugares con ese nombre en Asturias.

A fin de hacer turisteo en esta jornada, nos acercamos al inicio de la ruta por León, ya que La Peral está bajando el puerto. Tomar Luna, las Ubiñas y Babia como aperitivos para luego zamparse el plato principal. Menuda fartura nos aguarda hoy.

Es importante saber a quién seguir en esta vida, o mejor aún, marcar tu propio camino. Yo antes era como tú, me dejaba llevar cual lemming, hablaba con la gente y no me fijaba en los detalles de la ruta. Pero ahora se me acabó. Y aunque no lo creas, los guías no conocemos todos los vericuetos. Somos humanos y erramos. A veces tenemos hambre, nos enfadamos y necesitamos dormir.

Al poco de dejar La Peral, la ruta escogida para el GPS nos empuja a cruzar el Río Somiedo... que en verano a esta altitud será un arroyo, pero en el deshielo primaveral podríamos decir que baja algo "bravo". Se podría cruzar -en traje de buzo-. Es preferible dar media vuelta y peregrinar carretera abajo. Era una excursión bastante corta, ahora ya tenemos una hora y unos 3 km extra, mucho mejor. El vaso medio lleno. Póngame otra camarero.

Si la brújula en la vida falla, siempre nos queda esto.

Ahora sí bien encaminados, abandonamos el duro asfalto y nos disponemos a acometer la progresiva y guapa subida hacia las brañas de Mumián, atravesando Llamardal, a través de la senda PR AS-11. Conforme ganamos altura, el bello panorama y el sol dulcifican nuestro humor, y nos dejamos envolver por los sonidos y paisajes de la primavera en las montañas. Atravesamos inclinadísimos canchales, orgullosos y verticales murallones de roca, y tras el esfuerzo, la senda que corta la ladera nos arroja a la braña, donde tenemos reservada mesa con vistas para 60.

Subiendo hacia las brañas

Brañas de Mumián con sus teitos

Somos un grupete muy majo

Ya está hecho lo peor, ahora resta la bajada. Terminamos la comida, nos desperezamos y llegamos al collado que nos cambia de vertiente hacia el valle del Lago. Durante los próximos 2 kilómetros atravesaremos una zona restringida, que atravesaremos en silencio. Estas zonas de Somiedo presentan ecosistemas bien conservados pero frágiles, en los que hay que conservar la flora y la fauna.

Lo sé: al pensar en la fauna piensas en osos. Yo creo que los osos ya escaparon nada más que nos bajamos del autobús, no quieren saber nada de nosotros. Pero si nos encontramos con uno, más te vale que sea un oso majete y enrollado. Corre más que tú y sabe trepar a los árboles. Si se enfada, un miembro del Grupo tendría que sacrificarse, somos muy gregarios.

Qué lujo es caminar sin oír una palabra, rodeados por los sonidos de la naturaleza. Voy a decir en todas las excursiones que hay una zona protegida, con el propósito de disfrutar el silencio.

Primavera astur: bellos campos, bellas flores.

Este hermoso silencio y la primavera asturiana que nos envuelve a cada momento y lugar, nos arrastra a un estado casi onírico, como el que se levanta feliz y contento después de una grata siesta.

Salimos de la zona restringida para arribar a la aldea del Coto de Buenamadre. Curioso nombre, sería una tragedia que fuera de malamadre. Continuamos: la bajada a Pola trascurre por carretera y, una vez allí, quitadas las botas, sin prisa, al cálido sol de la tarde, se suceden las gélidas cervezas y las alegres conversaciones. En un día como hoy es inevitable enamorarse de Asturias.

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miércoles, 24 de abril de 2019

martes, 23 de abril de 2019

lunes, 22 de abril de 2019

Arenas - Tielve (30 marzo 2019)

No importa al sitio al que me dirija, ni las tierras que yo vea. No la hay tan guapina como mi Asturias, al menos para mí, aunque no soy objetivo: la veo con los ojos de un enamorado.

Contra ese cielo impasible,
vertical, inquebrantable,
firme sobre roca firme,
herida viva de su carne.

                   Pedro Garfias

Mi Asturies, en días como hoy, parece estar pintada a mano

Fervor patriotero y terruñista me evocan los paisajes vistos en un día como hoy, aunque ya estén más que contemplados. Qué tendrán nuestros pasos que inevitablemente nos traen de vuelta al origen, quedando atrapados en un bucle, bien cerca de lo familiar. Lo fácil sería huir de la rutina, espíritu de nuestro tiempo (la huida, no la rutina). El hábito hace al monje. Por eso volvemos siempre que podemos a los Picos de Europa: hoy a la senda de Caoru, en un día como ayer, un ayer de hace casi tres años.

Andando la senda, la senda del tiempo

Como en un particular hábito montañero de repetición, me veo de nuevo madrugando, soportando cada curva y cada mareo de las dos horas de interminable autobús, metiendo codos en la barra para pedir en el café Cares de Arenas de Cabrales, y saliendo para arriba con el desayuno en la boca del estómago, para retornar una vez más a los Picos de Europa.

Quién se podría cansar de contemplar esto

La sierra de Portudera se erige como muralla entre Arenas y Tielve, separando los cursos del Duje y del Cares, y la senda de Caoru la recorre de lado a lado. Recordando mis palabras de entonces: la sierra es atravesada por la calzada de Caoru, antigua vía romana con tramos empedrados todavía bien conservados. Aunque, como en otros casos en Asturias, "romano" se aplica a puentes y caminos probablemente altomedievales. Esta senda, continuada por los puertos de Aliva, unía la costa oriental asturiana con la meseta castellana.

Un tramo de la calzada que pica para arriba

Y sigue: por fin coronamos la sierra en el Collau del Posadoiru (1240 m), para así cambiar de vertiente y, en el límite del Parque Nacional de los Picos de Europa (el más antiguo de los que hay en España), quedar mudos por la belleza imponente de las torres calizas que se despliegan ante nosotros.

2016: Torres calizas e italianos

2019: ídem. Déjà vu. Examen de agudeza visual, encuentra las diferencias

Y para terminar reproducimos el ligero orbayo, el cabrales y el orujo en el hostal-quesería el Duje, llegando a Tielve. El eterno retorno, la natural belleza de nuestra tierra. Y lo de siempre: vamos ya para Oviedo que tengo la boca seca. Nos vemos después de Pascua.

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martes, 2 de abril de 2019

lunes, 1 de abril de 2019

El Retriñón (16 marzo 2019)

El Retriñón: que mala rima, que rima tan fácil tiene, carajo. Es perfecto para insultar:

 - ¿Dónde subisteis el sábado pasado con el Grupo?
 - Al Retriñón.
 - ¡Cabrón!
 - ¿Cómo dices?
 - Nada nada, babayón, que yes un babayón.


Este pico se encuentra en el cruce de las líneas delimitadoras de tres concejos: Aller, Caso y Sobrescobio. Justo en el límite del parque natural de Redes, por un lado, y del puerto de San Isidro, por otro, desde donde lo atacaremos sin piedad, paso a paso, pero a paso firme.

El Retriñón (1862 m)

Calixto, qué ojo que tienes

Su altitud nada desdeñable de 1862 metros lo convierte en una de las cimas más notables que vamos a realizar este curso. También destaca su relativa dureza, por el desnivel acumulado, y sobre todo destaca por la belleza de las brañas alleranas. Ansiosos estamos de empezar, así que parada obligatoria en el chigre Jeiro de Felechosa y para arriba que nos vamos.

 - Vamos vamos... oye, ¿sabes tú a dónde vamos?
 - Al Retriñón.
 - Tócame un cojón.
 - Tú eres tonto chaval.


Al poco ya de empezar, siguiendo las marcas de la senda PR-AS 30, el calor y humedad reinantes nos hacen jadear bastante: es esta primavera que viene con dos meses de adelanto. Parece un precioso día de mayo. Salinas será en breve la Nueva Benidorm. Y luego a aguantar guiris borrachuzos. Hay que joderse con esto del cambio climático, Asturias destino vacacional.

Peña Redonda

Aún con el bochorno, la angostura de la foz del reguero Fresnedo primero, y las espectaculares majadas que nos encontramos después, se nos dibuja una sonrisa acompañada por el trinar de infinitud de pájaros, y las omnipresentes huevas de renacuajo que nos topamos en cada charca. Son pura proteína, dicen los seguidores de la dieta paleo. La primavera la sangre altera. Y en este Grupo hay más de un alterado.

 - No me acuerdo de cómo se llamaba la montaña que subimos aquel día, desde Felechosa.
 - Lo mejor es hacer un truco nemotécnico, hacer una rima, algo que acabe en ón. Retriñón Retriñón...
 - ¡Mamón! Muchas gracias. Lo recordaré cada vez que te vea la cara.


Espectaculares brañas alleranas

Casi sin darnos cuenta, salvo por el agua que bebemos, y su posterior y obligada evacuación, que nos hace parar varias veces, llegamos a la collada de la Valencia. El ciclo del H2O. Siempre la misma repetición. Pssss. Desde este punto ya divisamos la mole que nos queda por delante. Una cuestona de 500 metros de desnivel, cuestona que pensaba yo plagada de nieve y que el sol y el viento ha limpiado casi al completo. Sólo hay algún nevero salpicado por aquí, por allá, por acullá.

En la collada. Al fondo, el Pico Torres

Es ciertamente un poco traidora esta montaña. No nos enseña su cumbre, que permanece oculta a nuestros ojos, así que cuando creemos que la vencemos, todavía nos exige un esfuerzo más. Y su monótona ladera vestida de piornos, cotoyas y demás especies pinchudas, nos realizan un depilado completo de las pantorrillas. Lija natural. Pobres piernas nuestras, cansadas y afeitadas en seco.


Al cambiar de vertiente en la montaña, de forma piramidal, el panorama mejora y nos sorprende gratamente: aparece la nieve y la cumbre, que ya está a nuestro alcance. ¡Al fin! Con mucha nieve hubiera sido imposible subir, por casualidad no había la que yo esperaba. Cruzamos un par de heleros, y en diagonal, buscando el mejor zig zag, llegamos a la arista cimera cubierta de un blanco perfecto. Sólo por este último paso mereció la pena llegar aquí.

 - ¡Cumbre! Qué paisaje desde el Retriñón...
 - Y que lo digas, se ve hasta tu casa, pendón.
 - Hoy vuelves caliente a Oviedo.




Comemos en el mejor restaurante del mundo: las vistas son infinitas, sólo hay que decidir qué escoger del menú. ¿Las Ubiñas? ¿Los Picos? ¿El parque de Redes? Lo que quieras, pero acompañado de vino tinto por favor.




La altitud y el viento que se va levantando nos hace bajar a la tierra de nuevo. Parados hace un frío de narices. Mejor descendemos ya, que todavía queda mucho desnivel por delante. Las rodillas se nos quejarán mucho. Rodillas poniendo una queja a su dueño.

Bajando del Retriñón, el Grupo suena y se estira como un acordeón. Los de adelante tiran con profusión y el de atrás se hace el remolón. Aumenta la confusión, ¿cómo manejo esta situación? Los que van en cabeza despegan: 3 2 1, ¡ignición!, y atrás tenemos bastante dilación. Los guías tienen un buen marrón. Necesito una cerveza, camarero, póngame un cañón.


Tomamos una bajada alternativa por una pista, que nos evita pasar de nuevo por la foz, cuyas rocas mojadas por el aumento de su cauce, debido al deshielo, se nos antojaban difíciles y algo peligrosas con el cansancio acumulado. Retornando a Felechosa, bajo una bonita luz primaveral, divisamos el autobús y respiramos felices y aliviados.

Gracias a: la labor y la paciencia infinita de los guías. Esto no funcionaría sin vosotros.

 - ¿Quién va guiando el Grupo?
 - Ese tipo desgarbado, el de los rizos.
 - ¿Ese huevón?


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