martes, 28 de mayo de 2019

El Pierzu (25 mayo 2019)

El Pierzu (1552 m)

COPLILLAS DEL PIERZU

Aunque confundirme puedas
montañero y buen amigo,
no me llames picu Pienzu:
el Pierzu soy, sé testigo.

Con erre me bautizaron
pastores y caminantes.
En el nombre muy cercanos,
en el mapa muy distantes.

Por la cruz del otro verás
Colunga, la Isla y nuestro mar.
Nunca lo contemplaré yo
anclado aquí a este lugar.

Que no soy muy de presumir,
mas te hablo con franqueza:
de comparar no gusto pero
luzco una muy gran belleza.

Dejando Cangas y su puente,
el río Sella has de cruzar.
Lejos, entre grandes rocas,
me hallarás en Ponga: mi hogar.

Tiatordos y Peña Ten.
Peloño, Beleño y Sellaño.
Los Picos y Peña Santa.
Es mi vista año tras año.

El escenario más hermoso
del que no me puedo mover.
Dichoso tú, que sí puedes
otros parajes perdidos ver.

Ni ya joven ni muy viejo,
visto canas en invierno.
En mayo con su luz me siento
alegre, vivo, moderno.

Vente, vente, aproxímate
si curiosidad tú tienes.
Pero... ¿Y ese griterío?
Eras uno, ¿Y en grupo vienes?

¡Ah! Ya sé quiénes sois.
Charlar tranquilo quería
y a traer este alboroto,
la Universidad os envía.

Bienvenidos pues y sabed
que aunque amigos os considere,
mi paz robáis, me retraigo
y la niebla se me adhiere.

Subid desde la Llomena,
alta collada y las pisadas,
divisad los lagos, subid
hasta mis verdes majadas.

Ahora un respiro, un trago,
y a rodear el piornal.
Al pasar la arista a mi cumbre
sentid el sol primaveral.

Comed aquí montañeros,
así aliviáis mi soledad.
Al resguardo de los vientos,
¡Mi pena y nostalgia ahogad!

¿Ya bajáis? ¿Tan pronto? ¡Adiós!
Disfrutad mientras aún podáis
de estas tardes de juventud
mientras el momento esquiváis.

Triste quedo aquí y solo,
solo en mis tiempos tardíos.
Y espero veros de nuevo
otro mayo, amigos míos.

Foz de la Escalada y Taranes
Peña Salón
Tiatordos entre las nubes
Fin de temporada, ¡hasta siempre amigos!

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lunes, 27 de mayo de 2019

viernes, 24 de mayo de 2019

miércoles, 22 de mayo de 2019

jueves, 16 de mayo de 2019

martes, 14 de mayo de 2019

Pico Ausente (11 mayo 2019)

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

                  Pablo Neruda - Veinte poemas de amor y una canción desesperada

Ausencias ausencias. Todos echamos de menos a alguien: si me faltas tú, yo no soy nadie. Hay brillos en presente, y aun otros más fuertes en ausente. Hoy nos falta el jefe, ¿dó estás tú, que no te puedo ver? ¿dó estás tú, si no es en mi mente? Los espacios ubicuos llenados por el vacío no se pueden ocupar. De eso se trata, de rellenar huecos, en la cabeza, en el corazón, en el alma. Y en el estómago, claro. Con un agujero en esa zona, es imposible pensar con claridad y tener buenos humores. Desayunemos algo en el Jeyro, luego ya nos ocuparemos de nuestros asuntos.

Pico Ausente (2041 m)

Reliquias de un glaciar ausente: el lago homónimo

Y aunque me digan el mote
de ausente y de renegada,
me las tuve y me las tengo
todavía, todavía,
y me sigue su mirada.

                      Gabriela Mistral - Montañas mías
 
Nos lanzamos a la carrera por el valle de Aller, desde Felechosa a la Raya, trepando el puerto de San Isidro. Curva tras curva, y otra curva más, los intestinos empiezan a bailar. Nos tapa la sombra del Pico Torres, que atrapa una espesa nube esta mañana de sábado. ¿Despejará? ¿Veremos el sol y el azul? Sí, seguro que sí. Buscamos siempre horizontes perdidos. Y también lo prefieren los fabricantes de crema solar, de algo tienen que comer. Cremita para la piel, cremita para las heridas. La más rica miel. Fríos sudores en las axilas y en las sienes, transpiraciones excesivas. Palpitaciones en el corazón: nos ponemos en marcha a través de esmeraldas praderías en la estación de esquí. Rodeados por este paisaje, el día puede ser memorable.

Pico Torres (2100 m), algo tímido esta mañana, no se quiere desnudar

Mar esmeralda a nuestros pies, grises y blancos en las cumbres, celeste en las alturas

Si soy el roble con el viento en guerra,
¿cómo viví con la raíz ausente?
¿Cómo se puede florecer sin tierra?

                   Alfonso Camín - Cuando retorno

Seguimos vuestra pista, vuestras huellas por los neveros. Persiguiendo a seres que no existen, pero que habitan en las montañas, abren caminos y rutas. Se alimentan de maná y de algún excursionista despistado. Les ofrecemos pistachos sin sal, pero no aparecen. Creo que hoy no los veremos, pero viven cerca del lago. Bajan a los bares luego. Primera parada a la vista del lago, la cumbre justo encima. ¿Ella le da el nombre a él? ¿O él a ella? Jugamos a la cabrilla. En la masa de agua del Ausente rebotan piedras: un, dos, tres... hasta diez saltos. Mejóralo si puedes. El periplo se vuelve inclinado, atraviesa neveros y sube cresteando. Tomamos la vía más corta, y recortamos la crestería que sube directa a la Peña de Requejines.

Cresteando, sudando, blasfemando...

Peña de Requejines (2026 m), poblada de diversa fauna caprina

Cada vez más ausente.
Como si un tren lejano
recorriera mi cuerpo.
Como si un negro barco
negro.

           Miguel Hernández - Cancionero y romancero de ausencias

El aire es frío pero el sol castiga, las nubes hace tiempo que ya nos dejaron. Vamos a por la segunda cumbre, está sólo a unos cientos de metros. Si te quedas aquí, no sales en la foto. Y es verdad. A esta altitud, rodeados de silencio y de puro cielo, nos vamos ausentando en nuestros propios pensamientos. El tiempo parece detenerse aquí, el mundo y sus preocupaciones están lejanos. Quedarse aquí para siempre o volver al ruido. Quién pudiera. Damos la vuelta y comemos a la sombra del viento, disfrutando cada bocado y cada siesta. Todo es perfecto, aquí y ahora. Ni cinco minutos antes, ni cinco minutos después. Ahora.

Soberbio e infinito sosiego

En la cima del Ausente. Caras (y corazones) felices. Algún ausente

Si tú te vas,
yo me quedo ausente.

Nada ya importa.
Ni el mundo rugiente.
Nada. Ni la risa,
ni mi vida o la muerte.

Si tú te vas,
yo me pierdo entre la gente.

Las siestas en las cumbres soleadas son las mejores siestas. Se limpian los pulmones, y se limpia el alma. Medio despiertos empezamos el camino de regreso, recorriendo una bella canal que nos lleva al inicio: la pista de los seres ausentados, rumbo a la estación de esquí. Verdes prados y cielos abiertos. Vayamos a la espicha de la noche. Siempre queremos más y más de todo esto.

Canal y descenso oblicuo entre grandes agujas afiladas

No se puede, o no se debe, poner puertas al campo

Nos vemos en la última parada de la temporada.

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lunes, 13 de mayo de 2019

viernes, 10 de mayo de 2019

miércoles, 8 de mayo de 2019

La Peral - Pola de Somiedo (27 abril 2019)

Algún dios enfurecido o una diosa madre creadora idearon el Shangri-La, el último paraíso en la Tierra, en medio del territorio astur, y le dieron el nombre de Somiedo. Si los Picos representan la esterilidad mineral hecha de piedra caliza y nieve, y si los bosques de Muniellos o de Redes son pura exuberancia forestal, Somiedo lo tiene todo, uno y lo otro. Y más todavía.

Somiedo. Sin más ni menos.

Fértiles vegas y fincas en el fondo de los valles, pintorescos pueblos con casitas, algunas de tejados negruzcos de pizarra, otras de térreas tejas, densos y antiguos bosques que se aferran a las inclinadas laderas (y que están habitados por diversos seres -algunos reales y otros mitológicos-), lejanas brañas ensoñadas, salpicadas de algunos teitos, afiladas y elegantes cumbres que pugnan por alcanzar los más altos techos verticales. Como las esbeltas torres de una catedral gótica, deseando alcanzar el cielo, sabiéndose poseedoras de la belleza inmortal de este templo natural.

Si esto te parece hermoso, imagina verlo en directo.

Somiedo. Esdrújula palabra que hay que decir más. Sin miedo. Dila en alto. So-mie-do. Muy bien. Tenemos unos cuantos paraísos al alcance de la mano, y hoy nos adentramos en uno de ellos. Aunque sea de forma temporal y se nos expulse al final del día. Nada es eterno, todo es pasajero. Y como breves pasajeros que somos de este viaje, no queremos perdernos ni un detalle: nos frotamos los ojos a la vista de este paisaje. Nada quedará de nosotros pero este lugar perdurará. O eso espero. Haz fotos y algún selfie al menos.

Un turista madrileño intentó hacerse un selfie con un oso. Y no es broma. Si hay que hacer postureo, se posturea. Lo necesario es dejar constancia en las redes sociales -virtuales-. Lo demás es contingente, salvo algunas cosas que por no poder ser otra cosa, son imposibles.

La Peral. No la del queso. Hay varios lugares con ese nombre en Asturias.

A fin de hacer turisteo en esta jornada, nos acercamos al inicio de la ruta por León, ya que La Peral está bajando el puerto. Tomar Luna, las Ubiñas y Babia como aperitivos para luego zamparse el plato principal. Menuda fartura nos aguarda hoy.

Es importante saber a quién seguir en esta vida, o mejor aún, marcar tu propio camino. Yo antes era como tú, me dejaba llevar cual lemming, hablaba con la gente y no me fijaba en los detalles de la ruta. Pero ahora se me acabó. Y aunque no lo creas, los guías no conocemos todos los vericuetos. Somos humanos y erramos. A veces tenemos hambre, nos enfadamos y necesitamos dormir.

Al poco de dejar La Peral, la ruta escogida para el GPS nos empuja a cruzar el Río Somiedo... que en verano a esta altitud será un arroyo, pero en el deshielo primaveral podríamos decir que baja algo "bravo". Se podría cruzar -en traje de buzo-. Es preferible dar media vuelta y peregrinar carretera abajo. Era una excursión bastante corta, ahora ya tenemos una hora y unos 3 km extra, mucho mejor. El vaso medio lleno. Póngame otra camarero.

Si la brújula en la vida falla, siempre nos queda esto.

Ahora sí bien encaminados, abandonamos el duro asfalto y nos disponemos a acometer la progresiva y guapa subida hacia las brañas de Mumián, atravesando Llamardal, a través de la senda PR AS-11. Conforme ganamos altura, el bello panorama y el sol dulcifican nuestro humor, y nos dejamos envolver por los sonidos y paisajes de la primavera en las montañas. Atravesamos inclinadísimos canchales, orgullosos y verticales murallones de roca, y tras el esfuerzo, la senda que corta la ladera nos arroja a la braña, donde tenemos reservada mesa con vistas para 60.

Subiendo hacia las brañas

Brañas de Mumián con sus teitos

Somos un grupete muy majo

Ya está hecho lo peor, ahora resta la bajada. Terminamos la comida, nos desperezamos y llegamos al collado que nos cambia de vertiente hacia el valle del Lago. Durante los próximos 2 kilómetros atravesaremos una zona restringida, que atravesaremos en silencio. Estas zonas de Somiedo presentan ecosistemas bien conservados pero frágiles, en los que hay que conservar la flora y la fauna.

Lo sé: al pensar en la fauna piensas en osos. Yo creo que los osos ya escaparon nada más que nos bajamos del autobús, no quieren saber nada de nosotros. Pero si nos encontramos con uno, más te vale que sea un oso majete y enrollado. Corre más que tú y sabe trepar a los árboles. Si se enfada, un miembro del Grupo tendría que sacrificarse, somos muy gregarios.

Qué lujo es caminar sin oír una palabra, rodeados por los sonidos de la naturaleza. Voy a decir en todas las excursiones que hay una zona protegida, con el propósito de disfrutar el silencio.

Primavera astur: bellos campos, bellas flores.

Este hermoso silencio y la primavera asturiana que nos envuelve a cada momento y lugar, nos arrastra a un estado casi onírico, como el que se levanta feliz y contento después de una grata siesta.

Salimos de la zona restringida para arribar a la aldea del Coto de Buenamadre. Curioso nombre, sería una tragedia que fuera de malamadre. Continuamos: la bajada a Pola trascurre por carretera y, una vez allí, quitadas las botas, sin prisa, al cálido sol de la tarde, se suceden las gélidas cervezas y las alegres conversaciones. En un día como hoy es inevitable enamorarse de Asturias.

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