miércoles, 8 de mayo de 2019

La Peral - Pola de Somiedo (27 abril 2019)

Algún dios enfurecido o una diosa madre creadora idearon el Shangri-La, el último paraíso en la Tierra, en medio del territorio astur, y le dieron el nombre de Somiedo. Si los Picos representan la esterilidad mineral hecha de piedra caliza y nieve, y si los bosques de Muniellos o de Redes son pura exuberancia forestal, Somiedo lo tiene todo, uno y lo otro. Y más todavía.

Somiedo. Sin más ni menos.

Fértiles vegas y fincas en el fondo de los valles, pintorescos pueblos con casitas, algunas de tejados negruzcos de pizarra, otras de térreas tejas, densos y antiguos bosques que se aferran a las inclinadas laderas (y que están habitados por diversos seres -algunos reales y otros mitológicos-), lejanas brañas ensoñadas, salpicadas de algunos teitos, afiladas y elegantes cumbres que pugnan por alcanzar los más altos techos verticales. Como las esbeltas torres de una catedral gótica, deseando alcanzar el cielo, sabiéndose poseedoras de la belleza inmortal de este templo natural.

Si esto te parece hermoso, imagina verlo en directo.

Somiedo. Esdrújula palabra que hay que decir más. Sin miedo. Dila en alto. So-mie-do. Muy bien. Tenemos unos cuantos paraísos al alcance de la mano, y hoy nos adentramos en uno de ellos. Aunque sea de forma temporal y se nos expulse al final del día. Nada es eterno, todo es pasajero. Y como breves pasajeros que somos de este viaje, no queremos perdernos ni un detalle: nos frotamos los ojos a la vista de este paisaje. Nada quedará de nosotros pero este lugar perdurará. O eso espero. Haz fotos y algún selfie al menos.

Un turista madrileño intentó hacerse un selfie con un oso. Y no es broma. Si hay que hacer postureo, se posturea. Lo necesario es dejar constancia en las redes sociales -virtuales-. Lo demás es contingente, salvo algunas cosas que por no poder ser otra cosa, son imposibles.

La Peral. No la del queso. Hay varios lugares con ese nombre en Asturias.

A fin de hacer turisteo en esta jornada, nos acercamos al inicio de la ruta por León, ya que La Peral está bajando el puerto. Tomar Luna, las Ubiñas y Babia como aperitivos para luego zamparse el plato principal. Menuda fartura nos aguarda hoy.

Es importante saber a quién seguir en esta vida, o mejor aún, marcar tu propio camino. Yo antes era como tú, me dejaba llevar cual lemming, hablaba con la gente y no me fijaba en los detalles de la ruta. Pero ahora se me acabó. Y aunque no lo creas, los guías no conocemos todos los vericuetos. Somos humanos y erramos. A veces tenemos hambre, nos enfadamos y necesitamos dormir.

Al poco de dejar La Peral, la ruta escogida para el GPS nos empuja a cruzar el Río Somiedo... que en verano a esta altitud será un arroyo, pero en el deshielo primaveral podríamos decir que baja algo "bravo". Se podría cruzar -en traje de buzo-. Es preferible dar media vuelta y peregrinar carretera abajo. Era una excursión bastante corta, ahora ya tenemos una hora y unos 3 km extra, mucho mejor. El vaso medio lleno. Póngame otra camarero.

Si la brújula en la vida falla, siempre nos queda esto.

Ahora sí bien encaminados, abandonamos el duro asfalto y nos disponemos a acometer la progresiva y guapa subida hacia las brañas de Mumián, atravesando Llamardal, a través de la senda PR AS-11. Conforme ganamos altura, el bello panorama y el sol dulcifican nuestro humor, y nos dejamos envolver por los sonidos y paisajes de la primavera en las montañas. Atravesamos inclinadísimos canchales, orgullosos y verticales murallones de roca, y tras el esfuerzo, la senda que corta la ladera nos arroja a la braña, donde tenemos reservada mesa con vistas para 60.

Subiendo hacia las brañas

Brañas de Mumián con sus teitos

Somos un grupete muy majo

Ya está hecho lo peor, ahora resta la bajada. Terminamos la comida, nos desperezamos y llegamos al collado que nos cambia de vertiente hacia el valle del Lago. Durante los próximos 2 kilómetros atravesaremos una zona restringida, que atravesaremos en silencio. Estas zonas de Somiedo presentan ecosistemas bien conservados pero frágiles, en los que hay que conservar la flora y la fauna.

Lo sé: al pensar en la fauna piensas en osos. Yo creo que los osos ya escaparon nada más que nos bajamos del autobús, no quieren saber nada de nosotros. Pero si nos encontramos con uno, más te vale que sea un oso majete y enrollado. Corre más que tú y sabe trepar a los árboles. Si se enfada, un miembro del Grupo tendría que sacrificarse, somos muy gregarios.

Qué lujo es caminar sin oír una palabra, rodeados por los sonidos de la naturaleza. Voy a decir en todas las excursiones que hay una zona protegida, con el propósito de disfrutar el silencio.

Primavera astur: bellos campos, bellas flores.

Este hermoso silencio y la primavera asturiana que nos envuelve a cada momento y lugar, nos arrastra a un estado casi onírico, como el que se levanta feliz y contento después de una grata siesta.

Salimos de la zona restringida para arribar a la aldea del Coto de Buenamadre. Curioso nombre, sería una tragedia que fuera de malamadre. Continuamos: la bajada a Pola trascurre por carretera y, una vez allí, quitadas las botas, sin prisa, al cálido sol de la tarde, se suceden las gélidas cervezas y las alegres conversaciones. En un día como hoy es inevitable enamorarse de Asturias.

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